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Correr un triatlón. Historia de un Triatleta Novato

Como siempre que se empieza algo nuevo, es necesario un empujón por parte de algo o alguien, una motivación extra que te haga dar el paso hacia esa meta que tenías en la cabeza por mucho tiempo.

Pues bien, esta motivación extra vino por parte de un amigo con el cual suelo entrenar bastante ya que corremos en un grupo de preparación física de Guardamar (Las clases de Poche).

Las palabras de mi amigo salieron de su boca una noche de sábado a las tantas, y fueron las siguientes:

“No creo que tengas pelotas si quiera a terminar un triatlón!!! Te doy 100 € si lo haces…”

 

Correr un Triatlon.
La historia de un Triatleta Novato.

 

Así de simple, algo hizo “Click” en mi cabeza, y el lunes siguiente ya estaba planeando mi entrenamiento, para el cual tenía un mes escaso. El Triatlon escogido fue el “Triatlon Cross de Santa Pola” una prueba pequeña y que me pareció posible hacer, no con un tiempo bueno, pero si al menos terminarla.

Pues bien, el planeamiento de los entrenamientos no fue complicado, básicamente había que nadar 2 veces por semana, correr otras tantas, y montar en bici al menos una vez por semana y haciendo al menos 20 km.

Había leído ya en varios blogs de internet acerca de ello, y en lo que todos coincidían era que lo verdaderamente complicado eran las transiciones. He de confesar que no cumplí mi tabla de entrenamiento, que no entrené ni una sola vez esas transiciones y que monté en bici solo la semana anterior. Por lo menos nadé y corrí lo suficiente! Eso fue lo que me salvó.

La preparación del material también fue bastante emocionante, junto a mi compañero Miguel, comenzamos a mirar materiales que debíamos llevar el día de la prueba; cantimploras, monos, barritas, geles, isotónica… Para todo esto nos asesoraron nuestros compañeros de RunnerSoul, a los cuales agradezco enormemente los consejos dados, así como el material que nos ofrecieron (sin esas barritas de higo y plátano creo que no habríamos terminado la prueba.)

Y tras mucho…bueno, bastante entrenamiento, llegó el gran día, 7 de Junio de 2015, los nervios de la noche anterior fueron bastante grandes, pero nada comparado con la sensación de desorientación que sentí al verme rodeado de deportistas realmente preparados y con bicicletas que valen más que mi coche… Lo primero que vino a mi cabeza fue: ¡!¿Donde me he metido…?!! Pero la meta era clara, acabar la prueba!

Sin más, nos pusimos las mallas, gorro, gafas y al pelotón de salida! Hacía un día perfecto, algo de calor, pero el agua estaba fresca, cosa que agradecimos. Por fin el Speaker, que era por cierto una persona de Guardamar, dio el pistoletazo de salida y a nadar!

No puedo describir con palabras la sensación de agobio que sentí los primeros minutos, la distancia era considerable, el agua estaba muy turbia, y yo no hacía más que recibir patadas y manotazos que venían de todos los lugares. Pero, tras esos minutos, me calmé, vi que no se me estaba dando mal, y decidí llevar un ritmo constante.

Correr un triatlon
Historia de un triatleta novato

Tras aproximadamente 22 minutos completé la distancia de 1 km, y corrí hacia la zona de transición (camino a la cual casi me mato de un resbalón). Vi que la gente iba muy acelerada, hacían las transiciones en 1 o 2 minutos mientras que yo me tiré casi 6 (un calcetín, el otro, las zapatillas, el casco, el dorsal, el agua, la isotónica, las barritas…pequé de novato.)

La bici, al ser lo que menos había entrenado fue lo que más costó, y donde me retrasé bastante, fueron unos 19,5 km, aunque los más duros fueron los 4 primeros ya que había unas subidas de muerte…2 km más así y hubiera tocado la campana. Fue curioso ver a la gente que se retiraba con gesto de impotencia, y gente que corría como si le fuera la vida en ello…Me pasaron un montón de ciclistas, y más en el tramo donde había piedras con subidas y bajadas de monte. Pero las vistas eran espectaculares, ya que en ocasiones veíamos el mar desde arriba, y en otras el monte cercano a la Torre de Santapola.

Y por fin llegué a la última transición, no recuerdo si 40 o 50 minutos después, pero llegué dispuesto a hacer los últimos 5 km, no me notaba cansado al principio pero cuando cambié de bici a la carrera si noté todo el peso de los casi 20 km de la bici en mis piernas… La carrera fue a un ritmo suave, 5 min/km, ya que no sabía cómo iba a reaccionar el cuerpo a tanto tute…

Posiblemente lo mejor de la carrera sucedió en el Km 3 más o menos, donde un hombre con una manguera nos dio el último empujón refrescándonos. El resto fue casi sin darme cuenta, llevado por los aplausos de la gente y la emoción de ver el final, muy contento de haber terminado esa prueba.

En definitiva, a pesar de que en muchos momentos de la prueba pensé en tirar la toalla, sabía que el entrenamiento que había realizado era suficiente para por lo menos acabarla, una gran experiencia que espero volver a repetir  en Guardamar del Segura en octubre y siendo un poco menos novato.

Pd: Gracias a los amigos de RunnerSoul por los consejos y materiales

Pd: Gracias a Miguelón por darme consejos alimenticios y de entrenamiento

Pd: Gracias por obligarme a ponerme en forma al amigo que se apostó conmigo que no terminaba el Triatlón, y que además todavía me debe 100 € que jamás veré …. 😉

Artículo de Eduardo Gomis

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